No debía estar muy interesante el partido en el estadio, pues la pose y acción de este espectador lo dicen todo.

El hombre, que tenía una bolsa de palomitas, cada vez pone más interés en la comida que en el campo de juego y se le ve comiendo y comiendo como si se acabara el mundo.

Debía ya llevar rato comiendo porque tenía todas las migas encima de la ropa, por todas partes, pero a él le da igual, sigue comiendo sin importarle el partido, el desastre o si alguien lo está viendo.

Muy interesante no debía ser el encunetro, no solo por este espectador, sino porque tampoco se ven muchos espectadores alrededor.

Tras un rato comiendo, parece que la bolsa se estaba acabando y el hombre, ni corto ni perezoso, se echa para atrás y vuelca la bolsa sin importarle que se le caigan por encima y por los lados los restos de las palomitas.

En fin, un espectador muy aburrido que en vez de disfrutar de las mejores jugadas y estar atento al partido, prefirió ponerse a comer palomitas.