LONDRES - El príncipe Enrique dice que le encanta ser tío, y le contó a un grupo de niños en una ceremonia de premiación que acababa de ver sonreír a su pequeño sobrino, quien algún día podría ser rey.

Enrique, quien tras la llegada del príncipe Jorge quedó en el cuarto puesto en la lista de sucesión al trono británico, dijo el miércoles que acababa de visitar al bebé de casi dos meses de nacido mientras lo estaban bañando.

Harry dijo al pequeño Nikki Christou, de 9 años, que esa fue "la primera vez que lo he visto sonreír". El príncipe parece muy acoplado a su nuevo rol familiar y dijo a Mary Kirk, la madre de otro niño, que ser tío es "fantástico".

La ceremonia fue organizada por WellChild una institución de beneficencia dedicada a las necesidades de niños enfermos y sus familias.