Reducir tallas y conservar la línea forma parte de los objetivos de muchas mujeres, por ello existen incontables métodos para bajar de peso, pero ¿has considerado que preparar tu mente, puede ayudarte a obtener los resultados que buscas? La hipnosis es un recurso para lograrlo. ¿Te animas?

La hipnosis existe desde hace miles de años y muchas personas recurren a ella como complemento del tratamiento de ciertos trastornos como las adicciones o la ansiedad. Esta disciplina también puede favorecer a quienes desean adelgazar y de acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en ingles), los pacientes que reciben hipnoterapia como parte de su programa para bajar de peso, se benefician más que los que no recurren a ésta.

¿En qué consiste?

La hipnoterapia es mucho más profunda que únicamente llevar a los pacientes a un estado hipnótico. Se trata de un proceso en donde primero se trabaja con las personas para detectar sus limitaciones o debilidades, para luego pasar a la hipnosis, en donde se introducen nuevas ideas y predisposiciones, que pueden ayudar a mejorar los hábitos del paciente.

De acuerdo con la APA, más del 90% de las personas pueden ser hipnotizadas. De hecho, todos experimentamos alguna forma de hipnosis casi todos los días. Por ejemplo, al encontrarnos completamente absorbidos por una película o un libro, con los que lloramos o reímos, e incluso dejamos de darnos cuenta si alguien nos habla.

¿Cómo puede ayudar a bajar de peso?

La hipnosis no es un método que te hará adelgazar sin tener que hacer nada más para lograrlo, pero sí es un recurso que utiliza el poder de la mente para ayudar a controlar los impulsos que te llevan a comer de más; así como la ansiedad o el estrés que pueden sabotear cualquier esfuerzo para adelgazar. Además, de acuerdo con la APA, la hipnoterapia ayuda a las personas a relajarse y a disfrutar más de la comida.

Los resultados varían según cada caso, y aunque una actitud abierta al procedimiento tiene más probabilidades de éxito, la institución señala que han tenido pacientes escépticos para quienes la experiencia resultó satisfactoria.

Fuente: Asociación Americana de Psicología