Las autoridades fronterizas advierten a los inmigrantes sobre los peligros de cruzar la frontera especialmente durante estos días.
 
Y es que debido a las fuertes lluvias, el caudal de Río Bravo creció más de 18 pies y las corrientes se hicieron más intensas formando enormes remolinos. Esto ha detenido el sueño de cientos de inmigrantes en la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas. 
 
“Exponerse a las corrientes y todos los troncos y todo lo que trae el río pues si está algo duro”, dijo el inmigrante Carlos Reyes. 
 
Pero el problema son aquellos inmigrantes que no son tan prevenidos como Reyes, ya que muchos cruzan sin pensar en las consecuencias.
 
Esto ha ocasionado que las labores de los cuerpos de rescate tengan que trabajar más horas rescatando a hombres y mujeres que quedan varados en medio de los troncos y la basura. 
 
Las autoridades han recomendado alejarse de las orillas del río por el peligro que representa. 
 
Las calles y albergues de Nuevo Laredo se encuentran llenos de inmigrantes que siguen arribando a la frontera pero debido al mal tiempo, no se animan a cruzarla.