Washington D.C- Nuevas restricciones por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) prohíben que los agentes fronterizos abran fuego contra indocumentados a menos que su vida corra peligro.

Los esfuerzos del gobierno estadounidense busca ponerle límite al uso de fuerza por parte de los agentes a través de una nueva política que los obliga a evitar utilizar sus armas de fuego excepto en situaciones que amenazan contra la vida de los agentes.

El secretario de seguridad, Jeh Johnson, hizo públicas las nueva regulaciones a sólo días de que un agente en San Diego abriera fuego contra un indocumentado que supuestamente lo atacó lanzándole piedras.