Buscando que leer, me encontré en la librería Books a Million de Concord con una sorpresa: que la estrella política del momento, el senador cubanoamericano de la Florida, Marco Rubio, estará firmando allí su libro, “Un hijo americano”, el próximo viernes 6 de julio al medio día.
 
El cartel con la cara del legislador republicano estaba ahí en la entrada de la tienda de Concord Mills y se me hizo evidente que Rubio, aunque no lo reconozca en público, está haciendo campaña para que el exgobenador y aspirante a la presidencia Mitt Romney, lo nombre como su compañero de fórmula para los comicios de noviembre.
 
No hace sentido que una de sus primeras actividades para promocionar su autobiografía esté programada para Concord simplemente para colocar la rúbrica en los ejemplares.

Concord es un santuario de las carreras automovilísticas de NASCAR, cuyos fanático se supone sean republicanos de hueso colorado.
 
Los estrategas confían en que los asistentes frecuentes a las competencias que se realizan en una de las catedrales de los bólidos, el Speadway de Concord, voten para presidente por el candidato del partido del elefante.
 
Además, Carolina del Norte, que aporta 15 votos al Colegio Electoral, es uno de los estados clave para las presidenciales de 2012.
 
Hace cuatro años, el actual presidente Barack Obama, triunfó sobre el republicano John McCain, por apenas 14 mil votos, con un aporte de 26 mil sufragios de demócratas hispanos.
 
La victoria de Obama fue la primera de un demócrata desde 1976, cuando Jimmy Carter arrastró el voto del Sur del país.
 
Para la campaña de comerciales de televisión del “Primer Día” de Romney, que se lanzó a principios de junio, sus asesores destinaron más de medio millón de dólares para Carolina del Norte, y fue uno de los cuatro estados seleccionados para ese proyecto por considerarlo un territorio en disputa.
 
Por eso no es casual la presencia de Rubio en Carolina del Norte, donde existe un fuerte electorado republicano conservador.
 
En estos días, el senador ha copado los espacios de discusión política de la televisión en inglés y su presentación en la conferencia de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) fue comentada ampliamente en la prensa.
 
En Orlando, donde se realizó el evento de NALEO, Rubio criticó el manejo que los dos partidos le han dado al tema migratorio, calificándolo de “ping-pong” político.
 
Sin embargo, en “Meet de Press” de NBC, ratificó sus posiciones estrictas: seguridad en la frontera, verificación de empleo mediante E-Verify y un no a la legalización de los indocumentados y por ende a una vía a la ciudadanía para los inmigrantes.
 
La entrevista de Rubio con Jorge Ramos representó la firma de la pipa de la paz, o el cigarro de la paz entre el senador y la cadena, meses después de que Univisión presentó una historia que rememoró que el esposo de una las hermanas de Rubio, había tenido vínculos con el narcotráfico cuando el político era un adolescente.
 
Pero lo más importante del encuentro entre Rubio y Ramos, en un escenario que parecía el de la Oficina Oval, con escudo en el tapete, fue el asunto del abuelo.
 
Resulta que el abuelo materno de Rubio, Pedro Vicente García, estuvo varios años indocumentado, de 1962 a 1966, y con orden de deportación, lo cual fue revelado por la agencia de noticias AP, y Ramos lo recordó en el intercambio.
 
Rubio reconoció el hecho, como reconoció que sus padres habían sido refugiados económicos, el uno tuvo que ser barman y la otra mucama en hoteles.
 
Sin embargo, para el senador el caso de su abuelo fue especial por la circunstancias. En Estados Unidos hay 11 millones de inmigrantes que también viven situaciones especiales, que merecerían la suerte del abuelo.

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