Un sacerdote católico de Chicago dijo que cruzó ilegalmente la frontera de México y Estados Unidos, para experimentar en carne propia lo que viven algunos inmigrantes.
 
El pastor Gary Graf, de la iglesia Saint Gall Roman Catholic dijo, a través de un comunicado, haber cometido el acto de desobediencia civil, la semana pasada, en un tramo de la frontera de Arizona.
 
En el comunicado, el sacerdote pidió disculpas por “entrar por la ventana y por no haber tocado la puerta” así mismo dio gracias a aquellos que “generalmente aceptan a quienes han entrado al país de la misma manera en que yo lo acabo de hacer, brindándoles la oportunidad de satisfacer sus sueños”.
 
De acuerdo con el diario “Chicago Tribune”, el sacerdote tenía la intención de pagar $3,000 a “coyotes”, como comúnmente se le conoce a las personas que trafican a inmigrantes indocumentados entre fronteras, pero tras esperar por tres días junto a otras casi 30 personas, desistió del plan y decidió cruzar la frontera por sus propios medios.
 
El sacerdote encontró la manera de llegar hasta el muro fronterizo el cual cruzó, esperando ser arrestado tan pronto estuviera en el lado americano, según la publicación, sin embargo no fue así. Incluso cuando el audaz religioso se entregó voluntariamente a las autoridades, no fue detenido, afirma el diario.
 
Al parecer, el sacerdote actuó por voluntad propia, y tomó el dinero con el que pensaba pagar a los “coyotes”, de las donaciones a la iglesia, cantidad que según el “Chicago Tribune”, el religioso dijo que  planea regresar. Así mismo, dijo a la publicación que espera que sus actos ayuden a motivar una conversación entre las dos partes del debate migratorio.