MÉXICO – Autoridades y activistas que luchan por el bienestar de los menores de edad, están preocupados ante el aumento de niños que colaboran con el crimen organizado.

Casos recientes como el de una niña de 11 años que vendía droga o el de un joven de 14 años que confesó ser un asesino a sueldo, son ejemplo de cómo los menores en México pueden caer en las garras de la delincuencia.

Los menores de edad son la herramienta favorita de peligrosos delincuentes, pues reciben sueldos bajos, pueden escapar fácilmente si son descubiertos, y en caso de ser arrestados, siempre reciben sentencias leves por su corta edad.