SAN DIEGO, California - Jesús Quiñónez viajó a menudo a San Diego para discutir investigaciones transfronterizas de crimen organizado con funcionarios de agencias del orden en Estados Unidos. Lo que no sabía era que él estaba siendo investigado también.

El ex funcionario mexicano del orden enfrenta una posible condena a cadena perpetua en una prisión federal el lunes cuando sea sentenciado por conspiración de pandillerismo, más de dos años después que él y otros 42 fuesen acusados en una abarcadora causa contra los restos del cártel Arellano Félix, basado en Tijuana. La fiscalía ha recomendado que sea condenado a ocho años y un mes en prisión.

Quiñónez era el enlace internacional para el procurador general de Baja California Rommel Moreno, y sirvió como su contacto principal con las agencias federales, estatales y locales del orden el Estados Unidos, en un área que incluye las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali. En mayo se declaró culpable, semanas antes del programado inicio de su juicio.

Como parte de un acuerdo con la fiscalía, Quiñónez admitió haber ayudado a contrabandear 13 millones de dólares hacia México para un grupo encabezado por Fernando Sánchez Arellano, sobrino de los hermanos Arellano Félix. El cártel Arellano Félix fue una vez uno de los más poderosos en el mundo, pero su poder comenzó a debilitarse en el 2002 cuando sus líderes comenzaron a ser capturados o muertos.

Quiñónez admitió además haber entregado información al lugarteniente de Sánchez Arellano José Alfredo Nájera Gil, acerca de una investigación de un doble asesinato en Tijuana en marzo del 2010. De acuerdo con el acuerdo con la fiscalía, los asesinatos fueron cometidos por la pandilla de Sánchez Arellano.

El caso ha sido embarazoso para Moreno, quien asumió el puesto a finales del 2007 cuando Tijuana estaba en medio de una fiera batalla entre Sánchez Arellano y una pandilla rival, que horrorizó a residentes con cadáveres colgados de puentes, tiroteos en pleno día y cuerpos decapitados por toda la ciudad. Esas truculentas muestras de violencia básicamente han desaparecido de Tijuana desde que el cártel de Sinaloa extendió su control en los últimos años.

Quinónez ha estado detenido desde su arresto en San Diego en julio del 2010, menos de un mes después de haber asistido a una fiesta por el Día de la Independencia de Estados Unidos en la casa del cónsul general estadounidense en Tijuana.