MEXICO.- El presidente saliente de México, Felipe Calderón, se despidió de sus conciudadanos en un mensaje por televisión en el que aseguró que termina su mandato satisfecho por haber actuado en cumplimiento de sus obligaciones.

"Me voy con la conciencia de haber actuado en cumplimiento de mi deber y responsabilidad al servicio de México", afirmó Calderón en un mensaje de tres minutos de duración transmitido por los canales de televisión.

"He trabajado para dejar una patria más fuerte, con un mejor sistema de justicia; más sano y con una economía sólida", añadió.

En el mensaje, con su voz en off y música de fondo, aparece Calderón con un semblante inusualmente serio, trabajando en su despacho, alternado con imágenes de ciudadanos, de su familia y, al final, saliendo de la residencia presidencial de Los Pinos.

Calderón termina su mandato a la medianoche de este viernes. Desde el primer minuto del sábado el nuevo jefe de Estado será Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, quien ganó en las elecciones del 1 de julio.

 

Regresa el PRI tras 12 años

El PRI que gobernó México por siete décadas consecutivas vuelve, ahora prometiéndole a los mexicanos que no volverá a ser lo que algunos llamaron "la dictadura perfecta", caracterizada por una combinación de dádivas populistas, votaciones amañadas y ocasionales derramamientos de sangre.

El priísmo regresa después de 12 años fuera del poder, y el mandatario electo, Enrique Peña Nieto, considera que este es el momento culminante de un esfuerzo por reformar y modernizar al organismo político que gobernó el país sin interrupción de 1929 a 2000.

Peña Nieto promete un programa de libre empresa, eficiencia y rendición de cuentas. Está promoviendo reformas que podrían aportar nuevas e importantes inversiones privadas en la crucial pero quebrantada industria petrolera estatal de México, con cambios que fueron obstaculizados durante varias décadas por la sospecha nacionalista de una intromisión extranjera en el negocio petrolero.

El PRI fue visto de manera generalizada como un partido capaz, acaso autocrático, de 1929 hasta mediados de la década de 1960, con un firme crecimiento económico y programas sociales para equilibrar la corrupción y la falta de elecciones verdaderamente libres.

Pero las diversas y duras represiones sobre sindicatos, estudiantes y otros manifestantes inspiraron movimientos opositores en las décadas de 1960 y 1970, además de que una mala administración económica y los sobornos dieron fuerza a una inflación galopante y provocaron crisis económicas recurrentes que golpearon una y otra vez a la clase media en el último cuarto de siglo del régimen en el poder.

El Partido Acción Nacional, durante su tiempo en el poder, intentó darle un aire más informal a la presidencia. Esta institución se ha vuelto más débil ante la independencia cada vez mayor de la Corte Suprema y de gobernadores estatales, muchos de los cuales son de partidos opositores que no le deben lealtad al presidente. La oposición también aumentó en el Congreso.

Algunos esperan un regreso del estilo político del PRI que combinó una devoción por la retórica de altos vuelos, una obediencia estricta entre los miembros del partido y un respecto incuestionable por la autoridad del presidente.

"Creo que vamos a ver que muchas de las viejas reglas informales regresan", dijo Andrew Selee, director del Instituto México, establecido en Washington.