NUEVA YORK.- Los compradores del Viernes Negro de este año se dividieron en dos grupos distintos: los que salieron a las tiendas inducidos por una suerte de trance tras atragantarse de pavo y aquellos que prefirieron obviar la cena para lanzarse al consumo.

Es común que las tiendas en Estados Unidos abran en las primeras horas después del Día de Acción de Gracias para el Viernes Negro, llamado así porque es cuando muchos comercios comienzan a registrar ganancias en el año y regresan a números negros.

Pero después del año pasado, cuando probaron cómo responderían los clientes a la decisión de abrir más temprano, tiendas como Target y Toys R Us recibieron a las multitudes de consumidores desde el día anterior.

Esto hizo que los consumidores más comprometidos con la misión de encontrar las mejores ofertas durante el Viernes Negro se toparan con un dilema: ¿Lidiar con las aglomeraciones ahora o después?

Para cuando Lori Chandler, de 54 años, y su esposo Sam, de 55, llegaron al Wal-Mart de Greenville en Carolina del Sur, ya habían visitado varias tiendas, incluyendo Target y Best Buy. De hecho comenzaron a comprar desde la medianoche.

"Es una tradición", dijo Lori mientras buscaba algunos juguetes para sus cuatro nietos. Sam sonriente agregó, "con los años hemos aprendido que tienes que formarte en la fila y rezar".

Elizabeth García, representante de ventas en el distrito del Bronx en la ciudad de Nueva York, decidió empezar más tarde -a las 3:30 de la mañana- en el Toys R Us de Times Square.

García, que tiene tres niños de 3, 5 y 7 años, prefirió llegar a esa hora para evitar las multitudes en las tiendas que abrieron a las 8 de la noche del Día de Acción de Gracias. Cree que fue la mejor decisión: el año pasado casi se peleó por un sillón de Campanita (Tinker Bell), pero este año las cosas están mucho más calmadas.

"Este año no quería matar gente", comentó.

La apertura anticipada es un esfuerzo de las tiendas para alentar a que los estadounidenses consuman. Muchos comerciantes temen que la gente no esté dispuesta a gastar grandes cantidades durante los dos meses de fin de año debido a la incertidumbre económica.

Numerosos compradores están preocupados por el elevado desempleo y el paquete de aumentos fiscales y recortes de gastos conocido como "precipicio fiscal", el cual entrará en vigor a partir de enero a menos que el gobierno y el Congreso lleguen a un acuerdo presupuestal.

Además, los estadounidenses en general han llegado a sentirse más cómodos comprando en cibersitios que les ofrecen precios baratos y la conveniencia de adquirir artículos como teléfonos multifuncionales, computadoras personales y tabletas desde prácticamente cualquier lugar.

Esto ha ejercido presión competitiva a las tiendas tradicionales, que llegan a percibir hasta 40% de sus ingresos anuales en los dos meses que dura la temporada de compras de fin de año.

La situación se ha complicado: la Federación Nacional de Minoristas, una agrupación industrial, calcula que las ventas totales de noviembre y diciembre aumentarán 4.1% este año a 586,100 millones de dólares, casi el mismo crecimiento que el año pasado. Pero la parte de internet crecería 15% a 68.400 millones de dólares, de acuerdo con Forrester Research.

Unas 11,000 personas estaban formadas junto a los muros de la tienda de Macy's en la plaza Herald Square de la ciudad de Nueva York, cuando abrió. Joan Riedewald, quien trabaja cuidando ancianos, estaba presente, con sus cuatro hijos, de entre 6 y 18 años. Al ingresar a esa tienda departamental Riedewalde ya había gastado unos 100 dólares en Toys R Us y tenía previsto erogar otros 500 en Macy's para luego seguir en Old Navy.

"Yo sólo compro las gangas", explicó.