CENTRO DE REDACCION - Estados Unidos enfrenta la peor epidemia de influenza en una década, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Hasta ahora fueron reportadas 18 muertes, casi todos niños y lo preocupante es que es apenas el comienzo de la temporada de gripe.

En Dallas, una niña que padecía síntomas de gripe, murió tras visitar la emergencia.

La situación parece sumar cada vez más personas con síntomas evidentes de influenza que acuden a los hospitales. En Chicago, los enfermos abarrotan los centros asistenciales.

El doctor Thomas R. Frieden, director del CDC, en una entrevista concedida al  diario La Opinión, de Los Ángeles, aseguró que la buena noticia es que los virus que circulan son los mismos que contienen la vacuna contra la influenza, lo que podría controlar el contagio si las personas se vacunan lo antes posible.

"Yo ya me vacuné. Mi esposa ya se vacunó y mis hijos ya se vacunaron. La vacuna contra al influenza se mantiene como la mejor forma de prevenir", aseguró el doctor Frieden.

CDC estima que sólo el 37% de la población se vacuna anualmente. Entre los médicos y las enfermeras, el nivel de vacunación es del 90%. Para el doctor Frieden, dicha estadística sirve para ilustrar la confianza de los médicos en la vacuna.

"Cualquier forma de influenza puede poner la vida en peligro [...] aunque la persona esté sana y padezca de otras enfermedades", agregó la doctora Melinda Wharton, directora interina del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias de CDC.

Entre los síntomas de alerta que se deben tener en cuenta figuran dolor de cabeza, ojos, garganta y cuerpo, cansancio extremo, tos, congestión nasal, fiebre alta y en ocasiones, diarrea y vómito.

Hay que estar atentos a la intensidad y duración de estos síntomas pues pueden comenzar similares a los de un resfriado común, pero con consecuencias totalmente distintas, según explicó a HuffPost Voces el doctor Juan José Rivera.