Una madre de Dallas que admitió golpear a su hija de 2 años de edad, tras pegarle las manos a la pared con pegamento “Kola-Loka”,  el miércoles pidió clemencia a un juez,  durante el tercer día de testimonio en una corte de sentencia, y dijo que ya no era el "monstruo" que cometió el ataque.

"Nunca voy a perdonarme por lo que le hice a mi propia hija", dijo Elizabeth Escalona, de 23 años de edad, quien se declaró culpable en julio de lesión grave a un niño.

La madre de cinco, ha recibido la orden de permanecer alejada de sus hijos desde que admitió golpear a su hija Jocelyn, de dos años de edad, en septiembre del 2011.

De acuerdo con los médicos que la atendieron, la niña, que fue trasladada a la sala de emergencia del Centro Médico Infantil, sufrió heridas de la cabeza a los pies, en la golpiza que la dejó apenas aferrándose a la vida.

Escalona admitió que perdió los estribos y que se sentía frustrada al tratar de enseñar a su hija a usar el baño.

La niña, que se recuperó de sus heridas y está a punto de cumplir 4 años, está ahora al cuidado de su abuela, Ofelia Escalona.

El juez Larry Mitchell, puede dar a Escalona una sentencia desde la libertad condicional hasta la cadena perpetua. La fiscalía está pidiendo una condena de 45 años en prisión.

El abogada de la defensa, Angie N'Duka, preguntó a Escalona lo que pensaba de las fotos que los fiscales presentaron a principios de esta semana, las cuales mostraban las lesiones de su hija.

"Sólo un monstruo hace eso", respondió Escalona.

N'Duka luego preguntó a Escalona si ella pensaba que era un monstruo.

"Cuando eso ocurrió, yo lo era", dijo Escalona.

Escalona pidió a Mitchell una oportunidad para demostrar que había cambiado, añadiendo que estaría dispuesta a aceptar cualquier condena, como justa.

"Creo que no soy el monstruo que todo el mundo piensa que soy", dijo Escalona.

Escalona admitido a golpear y patear a su hija, pero dijo que no recordaba por qué lo hizo.

Su abogado defensor preguntó lo que había aprendido en la terapia y sesiones de grupo.

"Aprendí que los niños son personas también, y necesitan ser escuchados", dijo Escalona.

En el estrado, Escalona también declaró que fue víctima de abuso sexual a manos de su padre y dijo que nunca se lo dijo a nadie porque no quería que su padre fuera a la cárcel.

Los fiscales, por su parte,  presentaron a Escalona como una mala madre con antecedentes de violencia. Presentando grabaciones en las que Escalona amenazó con matar a su madre, cuando era adolescente. Dijeron también que es una ex pandillera y que comenzó a fumar marihuana a los 11 años.

Su audiencia de sentencia reanudará el jueves.

Jocelyn, a los dos años de edad, sufrió hemorragia cerebral, una costilla fracturada, múltiples contusiones y mordeduras, y estuvo en coma durante un par de días, tras la golpiza. También sufrió heridas en sus manos y perdió piel debido a que sus manos fueron pegadas a la pared con un potente pegamento.

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