A pesar del final feliz de la historia, Cleveland aún se encuentra conmocionado y en estado de shock. Los vecinos de los hermanos Castro se preguntan cómo en una década no se dieron cuenta de que había tres chicas secuestradas en esa casa y la respuesta es porque muchos describen a los hermanos como "gente normal, buena gente".

Era imposible sospechar que Castro, conductor de autobús escolar de 52 años y amante del merengue, la música tropical y las guitarras, pudiera tener algo que ver con la desaparición de Amanda Berry, Michelle Knight y Gina DeJesus.

Ariel Castro era el propietario de la casa de los secuestros desde 1992 y consta que sus hermanos también residían en el mismo inmueble.

Ningún vecino había notado nada raro en la casa, y eso que una de las mujeres, Amanda Berry, había tenido una niña durante el cautiverio, supuestamente fruto de la violación de uno de los secuestradores. En el momento del rescate tenía 3 ó 4 años. Según la policía de Cleveland, Ariel y sus hermanos mantenían encadenadas a las tres muchachas en la casa donde permanecieron encerradas 10 años.

Lo incomprensible de esta historia es que Ariel Castro tenía un hijo, también llamado Ariel, que en 2004 escribió un artículo para el diario Cleveland Plain sobre la desaparición de Gina DeJesus. "Esto es incomprensible", ha dicho tras conocer la liberación de las chicas.

Por otro lado, el tío de los sospechosos, Caesar Castro, propietario de una tienda de comestibles situada en la misma calle, ha asegurado que Ariel Castro que los miembros de su familia y de la familia de DeJesus habían "crecido juntos". "Todo el mundo está impresionado", ha declarado el tío de los detenidos. Ariel Castro, ha añadido, era un "buen chico" y un músico que tocaba el bajo.

Tito de Jesús, vecino y amigo de Ariel desde hace muchos años permanece todavía incrédulo ante la noticia. Tocaba en el mismo grupo musical que Ariel y "era una buena persona".

Juan Pérez, que vive en la misma calle que Ariel, decía que "siempre estaba dispuesto a ayudar en lo que se pudiese. Solía ofrecerse para llevarnos en coche cuando lo necesitásemos". También dijo que sospechaba que se hubiese cambiado de casa, pues "ya no hacía fiestas en el jardín trasero de su casa".

En su perfil de Facebook, Ariel escribió un último mensaje: "Los milagros realmente ocurren, Dios es bueno :-)". Ahora, su perfil es objeto de insultos por parte de centenares de estadounidenses indignados por esta terrible historia.