Pese a que el Senado aprobó en junio un proyecto de ley que otorga a los inmigrantes sin papeles la opción de la naturalización, la Cámara de Representantes mantendrá en el limbo a la reforma migratoria al menos hasta el reinicio de las actividades tras el feriado del Día del Trabajo, que en Estados Unidos se celebra el primer lunes de septiembre.
 
La Casa Blanca emitió un informe donde se revela el impacto que tendría la aprobación de la reforma migratoria en la economía de Texas.
 
De acuerdo al estudio dado a conocer el jueves, la economía texana se vería beneficiada en cerca de $3.800 millones de dólares el próximo año. 
 
Actualmente en nuestro estado, uno de cada cuatro negocios pertenecen a inmigrantes. Si la reforma migratoria se aprueba, se podrían crear cerca de 43,000 nuevo empleos. 
 
Además, el 55 por ciento de los graduados de las mejores universidades del Estado en matemáticas y ciencias, son también inmigrantes. 
 
Por otra parte, el presidente Barack Obama no está dispuesto a suspender por orden en ejecutiva las deportaciones de personas que podrían acogerse a una reforma una vez aprobada, alegando que no desea interrumpir el proceso legislativo.
 
Entre 2008 y 2012 las deportaciones ascendieron hasta ubicarse levemente por debajo de las 400,000 anuales, el doble de las 200,000 registradas en 2007, la cifra más alta durante los dos períodos del presidente George W. Bush.