Todavía acongojada por la muerte del presidente Hugo Chávez, Venezuela se lanzó hoy a las calles para dar el pistoletazo de salida a la precampaña presidencial que había quedado soterrada durante los diez días de luto oficial y que arrancó con un fuego cruzado de acusaciones.

Tanto el presidente encargado y candidato del oficialismo, Nicolás Maduro, como el aspirante opositor, Henrique Capriles, encabezaron este sábado distintos actos proselitistas con la vista puesta en los comicios que se celebrarán dentro de menos de un mes, el próximo 14 de abril, y sin poder sacar del debate al difunto mandatario.

Maduro eligió la popular barriada de Catia, en el oeste de Caracas, para celebrar junto a varios miembros del Ejecutivo un acto de homenaje al presidente por el décimo aniversario de las llamadas misiones, sus programas sociales insignia, que se comprometió a continuar.

"La campaña electoral llegará, del 2 de abril al 11 de abril y la haremos. Respetamos al árbitro. Mientras tanto, pueblo a gobernar, Gobierno a gobernar, pueblo y Gobierno a trabajar", señaló Maduro ante los seguidores congregados en un acto que fue transmitido parcialmente en cadena obligatoria de radio y televisión.

Tras ratificar que su Gabinete "no pierde ni un segundo para salir a la calle a gobernar con su pueblo", Maduro acusó a la oposición de estar planeando "con dólares financiados de las élites imperialistas" una serie de ataques contra su equipo para que no puedan "cumplir el juramento de ser leales, fieles y continuar esta revolución".

En ese mismo acto, Maduro recibió el reconocimiento del coordinador en el país del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Niky Fabiancic, que destacó los "logros" sociales alcanzados en la última década del país, que ocupa el puesto 71 en el índice de desarrollo humano, por delante de países como Brasil y Colombia.

Luego, el presidente encargado recorrió un concurrido paseo de Sabana Grande de Caracas donde fue aclamado por una multitud de seguidores que apenas le dejaban avanzar y más tarde se acercó al llamado "Cuartel de la Montaña", donde hoy había largas colas para visitar el féretro de Chávez, su padre político.

Entretanto, Capriles inició hoy su particular "cruzada" por Venezuela con una visita al santuario de La Grita, en el estado fronterizo de Táchira (oeste), y otra parada en el estado andino de Mérida, luego de haber denunciado "obstáculos" por parte de Maduro para llegar al Táchira.

"Hoy estamos arrancando una cruzada por toda Venezuela. ¿Qué mejor sitio para arrancar que desde La Grita, qué mejor sitio para arrancar que desde una tierra santa? Porque esto es una lucha santa", señaló Capriles.

En un discurso de unos 20 minutos frente a cientos de seguidores que gritaban "No tenemos miedo" o "Sí se puede", Capriles aseguró que el recorrido que iniciaba hoy formaba parte de una "lucha heroica, épica".

A diferencia de su maratoniano recorrido por el país de octubre pasado, cuando perdió con un 44 % de los votos frente a Chávez, Capriles no inició esta vez su camino sólo y estrechos colaboradores como su jefe de campaña, Henri Falcón, también visitaron en paralelo otros estados en una estrategia más coral.

"Y ese debe ser el método de trabajo nuestro, no es que no vamos en algún momento a coincidir en algunas actividades, pero el tiempo es corto y exigente", argumentó Falcón, gobernador del estado Lara (noroeste).

Entretanto, la estela de Chávez, fallecido el pasado día 5 por un cáncer que lo aquejó por casi dos años, no abandonaba su habitual omnipresencia también en la campaña.

Mientras el mayor general Jacinto Pérez Arcay acotaba en una carta que usó una "metáfora" histórica al decir ayer que Chávez llegó de Cuba muerto, el ministro venezolano de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, se mostró convencido de que el gobernante "se inmoló" por su pueblo.

"Estos dos años últimos fueron difíciles desde el punto de vista de su salud, pero se inmoló por el pueblo venezolano", consideró el ministro en una rueda de prensa.

Chávez murió el pasado 5 de marzo en el Hospital Militar de Caracas a los 58 años fruto de un cáncer, del que no se reveló su tipo, que le fue detectado en junio de 2011.

Actualmente, y mientras se define el lugar para su entierro, sus restos permanecen en el Museo de la Revolución Bolivariana, el antiguo "Cuartel de la Montaña" donde se escondió tras su fallido golpe de Estado de 1992 y con el que irrumpió en la vida pública del país.