Ya sabes que todos los grupos de alimentos deben formar parte de tus comidas, en mayor o menor cantidad. Pero es muy posible que uno de estos grupos no te guste: las verduras, porque te obligaban a comerlas de pequeña o te las preparaban sin gracia; o las frutas, porque no te llevas con los sabores dulces.

Las frutas y las verduras son fuentes naturales de nutrientes que no se encuentran en otros alimentos y que pueden tomarse a través de suplementos, pero nunca con la misma calidad. Procura no descartar todos los alimentos naturales de tu dieta.

Puedes basar lo natural de tu alimentación sólo en frutas o sólo en verduras si te aseguras la variedad. Alimentos de distintos colores te brindan distintos tipos de nutrientes, todos necesarios. Tu canasta de verduras o de frutas debe ser un collage de rojos, naranjas, verdes y morados.

Explora el grupo de alimentos. Algunas verduras, como las lechugas, las zanahorias o las coles, se consiguen en distintos tamaños y colores. Entre las frutas, junto a las tradicionales manzanas y naranjas, puedes conseguir las tropicales o exóticas.

Si te animas, puedes hacerte trampa incorporando un alimento de un grupo en medio de los otros. Un smoothie o un jugo de frutas pueden llevar una pequeña parte de pepino, apio o zanahorias. Las manzanas rojas o verdes se incorporan bien en las ensaladas de vegetales de consistencia fibrosa.

Dales otra oportunidad. Quizás no te gustaba tener que tragar cantidad de verduras. Si es el caso, sírvete pequeñas porciones. Si no te las preparaban a gusto, cocina lo que siempre has comido crudo, prueba en ensalada lo que siempre fue parte de un plato muy elaborado. Si masticar una manzana entera todavía te aburre, incorpórala rebanada a un bowl de cereales y yogurt, o córtala en cubos para una ensalada de frutas.