WASHINGTON - Las bebidas deportivas con alto contenido calórico y los caramelos serán retirados de las máquinas expendedoras en escuelas y cafeterías de Estados Unidos, posiblemente a partir del año próximo, y sustituidos por bebidas de dieta, barras de granola y otros productos saludables.

El Departamento de Agricultura dijo este jueves que por primera vez se asegurará de que todos los alimentos vendidos en las 100,000 escuelas del país sean más saludables, imponiendo límites al contenido de grasa, calorías, azúcar y sodio de casi todo lo que se vende en las escuelas.
 
Las reglas también se aplicarán a los bocadillos a la venta en los alrededores de la escuela y los alimentos "a la carta" en las cafeterías, que nunca han sido regulados antes. La nueva normativa, propuesta en febrero y que se volvió definitiva esta semana, también permitiría a los estados regular las ventas de pasteles por los estudiantes.
 
Las normas, requeridas en una ley sobre nutrición infantil aprobada por el Congreso en 2010, forman parte de los esfuerzos del gobierno para combatir la obesidad infantil y tienen el potencial de transformar lo que muchos niños comen en la escuela.
 
Si bien algunas escuelas ya han hecho mejoras en sus menús de mediodía y opciones disponibles en las máquinas expendedoras, otras todavía venden alimentos con alto contenido calórico y de grasa. Las normas actuales ya regulan el contenido nutricional de los desayunos y almuerzos escolares gratuitos y de bajo costo que son subsidiados por el gobierno federal, pero la mayoría de los comedores también tienen servicios "a la carta" que ofrecen otros alimentos, a menudo grasosos, como palitos de mozzarella y nachos.
 
Según las reglas, esos servicios podrían ofrecer pizzas más saludables, hamburguesas bajas en grasa, tazas de fruta o yogur, entre otros alimentos que cumplen con los estándares.
 
Uno de los mayores cambios propuestos en las nuevas reglas es una prohibición casi total de las bebidas deportivas de alto contenido calórico, que muchas empresas incluyeron en las máquinas expendedoras de las escuelas para reemplazar a los refrescos con alto contenido calórico que debieron retirar en respuesta a las críticas de la comunidad de salud pública.
 
La regla sólo permitiría la venta en las escuelas secundarias de refrescos y bebidas deportivas que contengan 60 calorías o menos por porción de 354 mililitros (12 onzas), y prohibiría las versiones de estas bebidas con más calorías.