Un tono decididamente populista, a veces incluso enojado, alimentó el surgimiento del virtualmente desconocido y ahora senador electo, Ted Cruz.

El comprometerse a rechazar al gobierno y a sin importar qué, eliminar el gasto federal, le ayudó a convertirse en una sensación nacional del Partido del Té.

Ahora, el primer hispano en representar a Texas en el Senado, tiene un tono similar. Cruz prometió que al menos que el presidente Barack Obama lleve a los Estados Unidos en una nueva dirección, él luchará contra la Casa Blanca a cada paso.

Y no es el único texano en hacerlo.

El gobernador Rick Perry, quien podría volver a postularse a la presidencia en cuatro años, pidió el miércoles que Obama revoque su propio plan de salud.

También dice que el presidente debería "poner fin a su temerario desprecio de nuestro reglamento".