Dicen por ahí que el amor mueve montañas y ese parece ser el caso de un padre de familia que ha regresado a la escuela para estudiar medicina y poder ayudar a su hijo discapacitado.

José Guadalupe Bernardo se pasa los fines de semana vendiendo frutas y tacos pero entre semana va a la escuela para cumplir su meta de ser neurólogo y ayudar a su hijo.

“Hay una palabra grande para describir lo que siento por mi hijo, es lo mejor que me ha pasado en la vida”, dijo Bernardo.

Su hijo Alex nació como un niño normal pero a los cuatro meses súbitamente empezaron las convulsiones.

Desde ese entonces, la vida de esta familia hispana ha transcurrido entre los hospitales, exámenes médicos y terapias, pero el padre no obtiene respuestas concretas.

Es justo por eso que este padre de familia, motivado por el amor, se propuso que él mismo encontrará las respuestas sobre la enfermedad de su hijo y un posible remedio.

Bernardo ya emprendió su camino hacia la facultad de medicina y posteriormente se especializará en el estudio del cerebro.